domingo, 5 de diciembre de 2010

Bárbara mira a Alguien subir al Olimpo

Sucedió el otro día un acontecimiento de lo más paranormal. Estaba Bárbara en su ático imaginario, con chofer y empleado de hogar sexualmente atractivos, cuando su televisión se volvió negra.
-Ya la has liado- La acusó una de sus múltiples personalidades.
-Pero si no he hecho nada...- Trató de defenderse ella.
-Pues esa televisión imaginaria nos había costado un ojo de la cara...
-¿De nuestra cara o de la cara de otro?
-Pues no lo sé, tendría que comprobarlo, pero lo más probable es que fuese un ojo imaginario también.
-Ya, bueno, entonces supongo que tampoco importa...
-¿Y que hacemos ahora sin televisión? Como esto dure mucho acabaremos pensando y todo.
-¡Encima ya no sabremos nunca como acaba el programa!
-No sigas por ahí, que me deprimo más, cabrona.
Alguna Bárbara miró por la ventana.
-¿Y si espiamos a la gente?
-¿Espiar a la gente?
-Si hombre, no es más estúpido ni más ilegal que otras muchas cosas que hemos hecho...
-Tenemos casi 16 años, lo más ilegal que hemos hecho nunca ha sido cruzar en rojo....
-O eso crees tú....
-De cualquier modo. Suponiendo que, en una dimensión teórica, fuesemos a espiar a la gente, ¿qué clase materiales necesitaríamos? Lo pregunto por ir haciendo la lista de la compra más que nada...
-Bueno, es fácil. Como vivimos en un ático imaginario sólo necesitaremos un buen telescopio portátil, tenemos un campo de visión cojonudo-
-Vaya, estoy sentada justo en uno, menuda casualidad...
-Ya te digo, tia
-Yo lo saco a la terraza y tú preparas la pizza y las bebidas
-Trato hecho, ¿Qué bebes?
Quince minutos después Bárbara y su doble personalidad de turno escrutaban atentamente el mundo desde la terraza de su ático imaginario. Y menudas vistas tenían. Cientos de hombres hermosos tomando el sol en sus terrazas, con sus morenas caras ocultas por millones de modelos parecidos de gafas de sol.
Y sin embargo, un pequeño punto en el horizonte capturó la atención de Bárbara:
-¿Que es eso?
-No parece un hombre semidesnudo, así que no merece la pena que lo enfoques si quiera...
-Parece alguien escalando...
-No creo, en nuestro mundo imaginario todos toman el sol, vuelve hacia los chicos
-Un momento. ¿No es ese el monte Olimpo?
-Puede ser, pero no creo, era más alto.
-Pues yo creo que si es, hace mucho que no subimos allí, pero esa carretera me suena muchísimo.
-Bueno, pues entonces recordarás lo que pasó la última vez que subimos.
-Joder, fue hace un montón de tiempo, y luego al bajar nos echaron la culpa de hundir la Antártida y de provocar la guerra de Troya.
-En primer lugar, era la Atlántida, y si lo piensas bien, fue culpa nuestra por pedirle a Zeus que jugase con nosotros a "Hundir la flota" sobre el mapa de la tierra.
-¡Anda! Ya me acuerdo, qué divertido ganar a Zeus: "A5, ¡tocado y hundido!". ¿Y lo de Troya?
-Eso fue cuando jugamos al Risk con Marte
-Los viejos tiempos, cómo los echo de menos...
-Ya te digo...
-¡Oye!
-Dime
-El tipo que estaba entrando al monte Olimpo ha conseguido llegar a la cima.
-¿Y que hacemos?
-No lo se. Pero esto va a ser una catástrofe.
-Rápido, cierra la puerta de emergencia, debemos salvar los tesoros culturales de nuestra civilización de la hoguera.
-¿Te refieres al armario de los libros, los cómics y las figuritas de Star Wars?
-Si, ciérralo, aunque, de la forma que lo dije yo, tenía mucho más estilo...
-¡Oh Dios!
-¿Que ha pasado?
-¡Pedro!
-¿Pedro?-
-Si, ¿no te acuerdas? Ese chaval estupendo al que espiamos mientras se cambia...
-¿Que pasa con él? ¿Anda por aquí? Y yo en pijama, ¡mierda!
-No, es mucho peor...
-¿Como cuánto de peor?-
-Como si tuviese uno de 4 años, otro de 6, una mujer oficinista y un coche familiar.
-¡¡My Fuc**** God!! ¡Se han cargado la lujuria!
-Creo que han eliminado el mal del mundo.
-Otra vez no..
-La tele se ha encendido
-Echa un vistazo, pero ten cuidado...
-Dios, ha sido horrible...
-Dime, ¿Qué has visto?
-Los Teletubbies.
-Estamos jodidas...
-Deberíamos haber puesto minas en la subida al monte Olimpo...
-Si, por aquél entonces me pareció algo psicópata la idea de poner minas en la carretera, pero ahora veo que era necesario.
Tras decir esto la nada las eliminó del mundo.


Para Pedro, el chaval estupendo al que espiamos mientras se cambia.